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  • Foto del escritorJoseph Torres

Haití: Un país inmerso en una crisis humanitaria

Esto ha obligado a miles de haitianos a emigrar hacia otros países.

Tan reciente como la semana pasada, un sinnúmero de inmigrantes haitianos han llegado a las costas de Puerto Rico huyendo de la inestabilidad económica y social que vive su país. Haití se enfrenta a una crisis humanitaria, con escasez de alimentos, combustible y agua que provocan una inestabilidad social catastrófica.


Las pandillas lideran un bloqueo que controla áreas dentro y alrededor de la capital, Puerto Príncipe. Además, las protestas antigubernamentales, en contra de la violencia de pandillas, la pobreza, la inseguridad alimentaria, la inflación y la escasez de combustible lideran el panorama desde el pasado agosto.


La combinación de todos estos factores llevaron a que el primer ministro de Haití, Ariel Henry, pidiera ayuda militar internacional para intentar restablecer el control del gobierno sobre el país.


Sin embargo, las críticas al manejo de la crisis humanitaria por parte del gobierno de Henry han sido múltiples y ha llevado a que tanto las pandillas como el pueblo haitiano le exijan la renuncia.


En Haití la escasez de combustible ha detenido la mayoría de las actividades económicas. También, muchos hospitales cerraron o redujeron sus operaciones porque no pueden abastecer los generadores diésel, que son necesarios para mantener la electricidad porque la red eléctrica no es confiable.


Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dijo que Haití está experimentando hambruna, con más de cuatro millones de haitianos enfrentando una inseguridad alimentaria grave.


Además, los disturbios civiles continúan aumentando y las protestas antigubernamentales en ocasiones se han convertido en saqueos. Los haitianos informan una mayor incidencia de tiroteos en áreas residenciales que se producen entre pandillas rivales o con la policía.


Las pandillas continuan expandiendo su dominio sobre diferentes partes de Haití utilizando la violencia sexual, contra niños y ancianos, para infundir miedo en la población local, según expresó la ONU.


Haití ya estaba en una crisis política debido a que no se pudieron celebrar las elecciones programadas en 2019. El país vecino ya no tiene un parlamento en función porque los términos de los legisladores han expiraron. Sin embargo, unas elecciones al momento es una tarea que muchos consideran imposible ante las circunstancias que vive el país.


En el 2021, el presidente Jovenel Moise fue asesinado, provocando un vacío de poder político que las pandillas utilizaron para expandir su control sobre el territorio del país. Actualmente, Henry gobierna de forma interina a pesar de que la constitución haitiana exige un presidente y un primer ministro.


El detonante de la crisis actual es el bloqueo de un terminal clave de combustible por parte de las pandillas armadas que comenzó en septiembre. Esto provocó la escasez de todo tipo de combustible y detuvo la mayor parte de la distribución de bienes. Por tal razón, como consecuencia se generó una escasez de bienes básicos, como alimentos y agua potable.


Por otra parte, si la inestabilidad económica, política y social no es suficiente, a Haití se le suma un nuevo problema salubrista. Se trata de decenas de casos de cólera que han sido diagnosticados, lo que añade un problema mayor a la crisis que vive el país.


Hasta el momento se habían registrado 33 muertes por cólera y 960 casos sospechosos, según el Ministerio de Salud de Haití. Sin embargo, el brote de cólera que vive Haití tiene a los equipos médicos de todo el país desbordados. La escasez de combustible y el control que ejercen las pandillas han dejado aislada a gran parte de la isla y sin acceso a tratamiento.


Por otro lado, Haití obtuvo su independencia de Francia en 1804. Sin embargo, en 1825, Francia le dejó saber a la joven nación caribeña que tendría que pagar 150 millones de francos para asegurar su independencia o sufrir las consecuencias de ser invadida por la flota francesa.


Haití cedió a las demandas de Francia para asegurar su independencia. La cantidad era demasiado para pagarla por completo, por lo que Haití tuvo que pedir préstamos con altas tasas de intereses a un banco francés. El país caribeño tardó 122 años en pagar la deuda impuesta por los franceses.

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